Recientemente en nuestro lenguaje habitual, se han instalado palabaras como "ciberbullying o ciberacoso", "grooming", "sexting" o "ciberviolencia de género", que dan nombre a los riesgos procedentes de los malos usos de Internet y las redes sociales. Como adultos "visitantes digitales" (White, 2011), este nuevo vocabulario implica realizar un esfuerzo de aprendizaje para saber detectar cuándo estamos ante factores de riesgo, que puedan derivar en daños hacia nuestros menores, y sobre todo, para informarles y guiarles en el uso y las buenas prácticas en la red.